Carisma y Espiritualidad
Los Hermanos Descalzos de la Orden de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo forman parte de una familia religiosa, que, inserta en el Pueblo de Dios y enriquecida con un carisma propio, cumple una misión peculiar en el Cuerpo místico de Cristo.

El escapulario de la Virgen del Carmen – Origen y Promesas


La Promesa del Escapulario – Privilegio Sabatino
El escapulario no solo conlleva la promesa de salvación, sino también el llamado «privilegio sabatino». La tradición carmelitana, de índole mariana y bíblica, se inspira en la vida de la Virgen María y en el profeta Elías. Esta forma de vida se rige por la regla de San Alberto de Jerusalén, cuyas prescripciones son:
El carisma teresiano es la esencia de nuestra vocación, un camino de renovación de la Orden del Carmen centrado por completo en la oración, la estricta pobreza y la fidelidad al Evangelio, reuniendo un «pequeño rebaño» escogido.
Este proyecto renovador adquirió un objetivo apostólico al ver Santa Teresa la dolorosa división de la Iglesia. Por ello, la oración y la vida de la comunidad se ordenan a su servicio, como una forma de ayudar a los defensores de la fe.
La santa Madre dotó a su obra de un estilo de vida particular: fomenta las virtudes humanas, la alegría fraterna y el estudio, todo ello en un ambiente de familia. Con un corazón ardiendo por las necesidades de la Iglesia, Teresa llamó a sus hermanas a no gastar tiempo en asuntos de poca importancia, sino a dedicarse enteramente a la oración para ayudar a Cristo, ya que «el mundo se está ardiendo».

Al realizar la santa Madre su proyecto, la divina Providencia le dio a san Juan de la Cruz por compañero. En efecto, tan pronto como Teresa lo conoció y echó de ver que estaba movido de sus mismos deseos y preparado por el Espíritu Santo, lo ganó para su carisma, descubriéndole la idea de renovación espiritual en la misma Orden de la santísima Virgen. Sin pérdida de tiempo lo inició en el estilo de vida que había implantado entre las monjas. Así nuestro santo Padre comenzó esta forma de vida en total sintonía con los criterios y el espíritu de Teresa.
Relación entre Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz

Santa Teresa de Jesús consideró a Fray Juan como el «padre de su alma» y su director espiritual. Por su parte, él la reconoció como la iniciadora del Carmelo renovado. Juntos, impulsaron un nuevo estilo de vida para toda la Orden, tanto la rama masculina como la femenina, sentando los «nuevos cimientos de la Orden».
El carisma de San Juan de la Cruz se centra en la enseñanza de que Dios, al darnos a su Hijo, nos lo ha hablado «todo de una vez» en esta sola Palabra. Por lo tanto, con la fe ya fundada en Cristo y en la Ley evangélica, no es necesario buscar revelaciones o visiones adicionales. La espiritualidad se basa por completo en Cristo, que es el «Todo».
